Al calor del hogar


Al calor del hogar



El humeante fuego de la chimenea calienta el ambiente junto a unas copas de un tinto de la tierra que nos hacen subir casi al cielo.
La charla entre buenos amigos casi llega a hacerme saltar las lágrimas al tiempo que la emoción me llega dentro.
Recordando lo que los jetas de los controladores han formado, de repente mi amigo rompe la conversación y me relata los detalles de algo importante en su vida.
Yo conocía a grandes rasgos su historia pero no esa intima parte.
Este hombre es un trasplantado con éxito y para goce de todos nosotros esta aquí en este mundo. Y doy fe que es un tipo especial.
Respira, saborea, su copa y continua.
Sonó el teléfono.
Llaman de la Unidad de trasplantes, salto de mi sillón y me presento ante el cirujano.
Buenas Doctor.
Soy fulano y me vengo a morir hoy.
Estoy a su entera disposición.
Jopé.
El Galeno no recordaba si le debían horas, solo entendía que tenía un paciente y un hígado idóneo con el que hacer su trabajo.
El cirujano negoció con la vida y la muerte y mi amigo volvió a la vida. Hoy es un testimonio de que la ciencia progresa y yo empiezo a pensar que los malos se moriran algún día.

5 pensamientos en “Al calor del hogar

  1. Estoy segura de que morirán, pero no sé qué me da, que morirán tarde. Así son los malos:duraderos…

    Sí, la ciencia avanza y eso es algo que habremos de agradecer, sobre todo, los que gracias a ese avance aún permanecemos…

    Un abrazo, Efe.

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