La Cortesana.


6La cortesana.

Es el siglo veintiuno, ella viaja en un resplandeciente Porsche y su vida transcurre entre camas doradas y Príncipes hermosos. Su delicioso cuerpo es cuidado con esmero en los mejores salones de belleza, además de potenciar su figura, gusta de usar a quien la plazca.
El camarero la sirve una deliciosa ensalada, ella delicadamente la prueba y le vuelve a llamar para decirle que no la gusta, pidiéndole otra de las que figuran en la cara carta.
El joven luce la típica belleza mediterránea, es moreno, alto y simplemente atractivo, pero para ella resulta simplemente el camarero, o como mucho algo de usar y tirar.
Come, paga y se marcha. Es ya la caída de la tarde y su cita nocturna la proporcionará una noche de lujo, sexo, vanidad y sobre todo dinero. Recibe a su invitado al que le entrega todo su oficio, algo que la recuerda el buen hacer del camarero, al que ella despreció hace horas,entonces siente como una lágrima resbala por su rostro. Pero su Ego e impasible carácter la aconseja que el corazón no manda en la vida.
Pero sin embargo decide volver al restaurante para ver al joven, sin ánimo de cortejarle, pero si con la intriga de alguien que la ha hecho reflexionar.
La recibe otro profesional que la trae el plato solicitado, esta vez ya espera incluso sin la prepotencia acostumbrada al joven que no encuentra,
Con inusitada humildad pregunta por él, a su compañero y este le responde.
Hoy es su día libre, por cierto vendrá ahora en el cambio de turno por que celebramos un cumpleaños, no aquí claro. Puntualizó con premura el camarero.
Con cierta esperanza esperaba en la terraza la llegada del joven, cuando un coqueto utilitario aparca en la acera. Baja el joven despreocupado y feliz, la divisa y con exquisita educación la saluda, al tiempo que se vuelve exclamando a la bella señorita que le acompaña. Vuelvo enseguida cariño.
La cortesana por primera vez, quizá en mucho tiempo aprendió una lección de vida que no se la olvidaría jamás.

Efe.

Photo credit: Universidad EAFIT / Foter / CC BY-SA

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18 pensamientos en “La Cortesana.

  1. Es una perspectiva muy solidaria y enaltecedora la que planteas respecto a la cortesana. Creo que hay que saber tomar partido, sutilmente… Y lo has hecho… Agradecida de leerte, Efe. Un abrazo grande Aquileana ⭐

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  2. Supongo que las personas que cobran dinero por dejar que alguien disfrute de su cuerpo, se deben encontrar en algunas situaciones como esta. A mi parecer el sexo debe ser libre sin pagar ni cobrar, simplemente disfrutar a plenitud de los momentos que tengamos.

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    • Espero que no leas entre lineas que desprecio o tengo a menos a esas mujeres, no por favor, creo que su trabajo es tan digno como el de secretaria o mujer de limpieza, hay que ponerse en la piel de otras personas para criticar y no es eso lo que yo hago. Lo mismo digo de los hombres, incluso los que lo hacen por estar obsesionados con el sexo.

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