Al Anochecer.


2Photo credit: www.saramusico.com / Foter / CC BY-NC-SA

Al anochecer.

Su amistad corría a través del tiempo, eran una pareja envidiable en el que primaba la amistad por encima de cualquier sentimiento carnal. Su juventud no estaba rebasada aún y sus cuerpos entonaban la belleza de dos jóvenes maravillosos.
Aquella noche fue algo diferente, como en pocas ocasiones habían cenado solos en el coqueto restaurante que frecuentaban, el vino blanco y unas suculentas viandas dieron paso a una sobremesa especial. Charlaban al principio intrascendentalmente hasta que la chispa de la joven les llevó a descubrir los secretos de ambos.
Transcurría la noche cada vez más emocionante, hasta que terminaron en el apartamento de él, ya en la cama experimentaba como era la piel de la muchacha la cogía la mano y se la llevaba a la boca, disfrutaban de sus olores sin miramiento alguno, mientras que semidesnudos disfrutaban de sus palabras.
Ahora descubrían sus deseos, sus ganas de ser hombre y mujer. El Varón pasaba sus dedos por los pechos de la joven y está le correspondía con placer, besándola al tiempo que exploraba el joven cuerpo de su amante.
Una mirada les bastó, para entrar él dentro de ella, y allí se fraguó un amor que duraría siempre.
Más tarde la inexorable verdad de la vida les explicaría lo que venía después.
Amor penas y alegría, pero todo real y necesario.

Efe.

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