Volver a ser Ellos.


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Origen de la imagen.

Volver a ser Ellos.

Un día más camino del lugar a donde trabaja. Es ya otro viernes y la rutina del fin de semana le avanza su programa.
Comida con su pareja en el restaurante de moda, golf y por la noche unas copas con cualquier conocido.
Mientras ella imagina algo parecido, valora la propuesta que la hecho un íntimo amigo, para pasar el fin de semana.
Este es un tipo austero, amante de cosas casi imposibles e impensables para ellos. Practica el seso a discreción y no posee grandes méritos sociales, limitándose a ser simplemente alguien del montón. Pero es un gran amigo de sus amigos.
Al fin María decide llamar a Aurelio su Amigo. Entre risas y miedo le dice que pasarán el fin de semana con él en esa ruinosa casa de pueblo que le dejaron en herencia.
Casi con la advertencia de que se irá sola, queda en su casa con Juan su marido, para coger algunas cosas e ir a casa de Aurelio.
María conduce deprisa con su marido al lado. Inexplicablemente ambos se encuentran algo excitados pero intentan no demostrarlo, llegan a la puerta de la casa para encontrarse con Aurelio que enfundado en un mono y calzando unas botas de goma, les recibe contento.
Con voz cantarina les explica las reglas, estas son sencillas pero para ellos aterradoras, cogerán las hortalizas del huerto para comer, los móviles van a parar a un cesto ya usado, que se los traga con celeridad y sus elegantes ropas de sport sufren el mismo tratamiento, después los tres  vestidos con la rustica ropa de trabajo van al huerto.
Un viejo mastín se levanta malhumorado de su interminable siesta para seguir a su Amo hasta el campo.
Trabajan sudan, pero se olvidan de su rutinaria y elegante vida.
Luego para la cena María prepara una ensalada, que quizás sea la mejor de su vida y Juan pone la mesa mientras Aurelio da el último toque de sal al aromático estofado que está cocinando.
Sentados alrededor de la mesa dialogan sobre los tiempos vividos, de cuando estudiaban juntos y de la sorprendente boda de Juan con María. Ambos forman una pareja de moda, triunfadores casi ricos, pero ahora al borde de la ruina sexual y sentimental.
Pasan las horas. La caminata de la tarde, el estofado, un buen tinto y el negro café con aguardiente ha subido los ánimos del trío, que se disponen a pasarlo bien.
La chimenea caldea el ambiente, las luces estratégicamente situadas proporcionan una tenue luz que les invita a desnudarse.
Al fin María está entre los dos hombres jugando descaradamente con sus viriles miembros, hasta que Juan decide incorporándose para darla un beso de bienvenida, por el que obtiene el beneplácito para introducirla su pene en la boca. La placentera mamada se complementa con la que Aurelio la regala. No sin pasión ni esmero…
Ya son un volcán cuya lava les quema por dentro, Aurelio la folla con pasión mientras Juan la inunda de semen hasta la garganta. La joven corriéndose con furia les ordena que sigan. Así hasta el Amanecer…
Desnudos, sudorosos y mentalmente satisfechos entran en el rustico baño, mientras el veterano mastín decide volver a dormitar. Quizá pensando en lo bien que lo han hecho sus Amos.

Efe.

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