Punto final.


Punto final.

El Ama de casa. Desenlace.

Fueron las horas más terribles y duras que quizá pudo vivir Diana. No había cometido delito alguno, pero se sentía hundida, había fallado a su marido, pero sobre todo se había fallado a sí misma.
En un momento de otra mañana desde que abandonó el burdel, sonó el móvil. Era un teléfono que no estaba en la agenda, por lo cual no conocía la identidad de quien la llamaba, pero lo descolgó de todas formas.
Hola. Soy Marga. La directora de la casa.

1
Toda ella sintió un pánico brutal, no debía ni siquiera hablar con ella, pero Marga la advirtió que si no se veían las consecuencias serían graves para ella.
Rota y con un miedo atroz, aceptó la entrevista en esa misma mañana.
Se vistió rápidamente y se dispuso a solucionar su futuro inmediatamente.
Las dos mujeres frente a frente, se saludaron cortésmente. Mira resulta que alguien te ha seleccionado a través de mi catalogo, y como sabes tú fotografía esta preciosa. Yo he cobrado una suma importante y si tú no realizas el servicio yo la deberé devolver. Y como también conoces esto es un negocio. La negativa de Diana fue instantánea, pero no surtió ningún efecto en la Madam, que a lo máximo que aceptó sería retirar las fotos después de este trabajo.
Diana no confiaba en ella pero ante esta disyuntiva, no tuvo más remedio que aceptar.
La puso al corriente y esa misma tarde a la hora convenida estaría allí.
Deambulo por la ciudad, no comió apenas nada y se dispuso a acabar con todo el problema.
Espero desnuda en la habitación a que entrase el cliente, fueron los minutos más tristes de su vida, pero en el fondo era una mujer valiente.
Se abrió la puerta y entonces deseó morirse. Su marido en pie serio y destrozado, la explicó como se había enterado, el hombre con quien había estado era conocido de él y le había informado de lo sucedido.
Después de que el canalla le contó los detalles, llamó al burdel y pidió estar con ella. Le mostraron su fotografía y tras una suma respetable estaba allí.
Silvia hizo una intención de vestirse, pero fue corregida por su marido.
No. He pagado a una furcia y me la voy a tirar.
Llorando desconsoladamente se dispuso a entregarse al hombre que amaba. Pero ocurrió algo maravilloso entre ambos.
Silvia sintió como con una ternura especial la poseía su esposo. Ella se dejaba hacer. Y entre lágrimas le suplicaba que la perdonase.
Entonces. Mirándola a los ojos. Escucho la deseada respuesta.
Ya te había perdonado antes…

Efe.

Photo credit: Ricardo Carreon via Foter.com / CC BY-NC

firma

22 pensamientos en “Punto final.

  1. Tremenda historia con final feliz.
    Pero… Que había que perdonar?
    En tu historia me gusta que no lo digas y que cada uno busque el agravio allá donde quiera encontrarlo.
    Feliz domingo.
    Mil besitos navideños

    Me gusta

Tu comentario es Bienvenido

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s