La terapeuta.


La terapeuta. Capítulo X

El chófer no llegó a la terminal donde aterrizaría el avión privado del mafioso, antes el mercedes negro fue interceptado y aparcado fuera del hangar de la pista de aterrizaje y Arturo el chófer, detenido y llevado a la comisaría. Más tarde sería puesto en libertad por falta de pruebas, pero de momento el inspector le haría la advertencia de que no le iban a ir las cosas bien.
Ya en el aeropuerto Lucas  estacionó su coche en el aparcamiento. Antonio los recibió en la terminal y con prisa les llevó hasta las puertas que daban al acceso a la pistas y allí en un coche policial, precedido de otros dos con los rotativos encendidos, divisaron al avión privado, que en ese momento aterrizaba.

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La azafata abrió la puerta y bajo la escalerilla, en ese momento vieron a Luis, que sorprendido bajaba por la pasarela. Era un hombre de complexión atlética, con buen porte, vestía casual como correspondía a la ocasión. Detrás bajaba la niñera, con un bebé en brazos. Era una niña preciosa, rubia como corrrespondía a los genes heredados de unos padres guapos.
Silvia intento bajar del coche, pero Antonio la indicó.
No lo hagas hasta que le hayamos detenido.
Entre gritos y amenazas fue esposado y leído sus derechos. Después solo acertó a amenazar a su pareja cuando la vio corriendo hacia Lucia su hija.
Zorra te mataré.
Quizá, sería el último insulto o amenaza de palabra que ella escucharía.
Antonio los devolvió al aparcamiento en donde estaba el coche de Lucas, Se acomodó Silvia en el asiento trasero y lucía en una silla de bebé, dispuesta para ella, la niñera subió en el asiento del copiloto, partiendo el coche al domicilio conyugal. Lucas convino con Antonio que se verían en la comisaría después.
Silvia se comía a besos a su hija, devolviéndole la pequeña los arrumacos entre risas. Hoy era feliz. Llegaron a casa, la niñera subió a la niña ahora llorando, esta vez porque quería seguir en brazos de su madre. Silvia colgada al cuello de Lucas solo era capaz de besarle y darle las gracias por su amor.
Bueno debes ir a dormir un rato, las próximas horas serán muy duras. Casi le ordenó a Silvia.
Lucas arrancó con premura disponiéndose a ir a la comisaría.
Por el camino pensó como abordaría el caso, por eso por la tarde se reuniría con María su socia. Dentro ya de la comisaría paso al despacho de Antonio, este se levantó y afablemente le dijo. Bueno ya está en el calabozo ese cabrón.
¿Quieres un café malo? Le ofreció echándose a reír.
Mi imagino que no me puedes ofrecer algo mejor. Le respondió Lucas jocosamente.
Estamos esperando al abogado del detenido.
¿Sabes su nombre? Si es Juan de la Osa.
Joder es el mejor penalista del País, comento Lucas.
Muy amigo además de María, tu socia.
¿Por cierto no te gusta verdad? Le preguntó Lucas con bastante interés.
Evidentemente no tengo nada contra ella, pero veo algo en ella raro.
Le respondió El inspector.
Lucas se había independizado a nivel profesional de su familia, y en mitad del proyecto alguien le presentó a María.
Esta era una mujer ya madura, todavía guapa, que destilaba clase por donde anduviese, además era un abogado criminalista de mucho prestigio, por lo que en este caso le podría aconsejar.
Se había reunido por la mañana con ella y aunque no le pareció muy interesada le escuchó.
Ella solo llevaba asuntos muy complejos, era una condición que le impuso, otra era, que dado que manejaba múltiples negocios no podía dedicar más tiempo al bufete y eso también era una condición incuestionable. Pero es cierto que a Lucas le supuso la llave para independizarse y lo que es mejor empezar a ser un letrado importante. Le escuchó para resolver la cuestión con premura.
Ya que vas a llevar la acusación particular, debes trazar un plan, preséntame el boceto de tu actuación y lo examinamos. En cuanto al divorcio supongo que no tendrás en tu caso ningún problema para llevarlo a buen término.
Pronto llegó Juan de la Osa. Antonio lo recibió sin siquiera ofrecerle el maldito café, eso lo reservaba para los Amigos. Este era un hombre ya entrado en años, su elegante porte avanzaba su posición dominante entre los dos hombres, que se esperaban lo peor, que se pudiera escuchar.
Se presentó y con su acostumbrada arrogancia solicitó el informe de acusación a su defendido, leyéndolo con enorme pericia, levantó la vista por encima de sus lentes montadas en oro. Para decirles.
Con esto mi representado saldrá de la cárcel en dos días.
Antonio le miró con la estudiada astucia, de alguien que se mueve en la calle.
Esto es prácticamente la denuncia que el letrado que representa a la esposa de su representado ha puesto, por lo que él Sr Juez lo ha declarado en busca y captura. Después Un servidor aportará una batería de acusaciones de delitos probados al fiscal, que ahora no estoy en condiciones de anunciarle, El letrado dirigiéndose esta vez a Lucas, como posible negociador. Le espetó.
Observo que se personará Usted como acusación particular en la causa, además de tramitar la solicitud del divorcio contra mi cliente
Muy bien. Le ofrezco que retire la denuncia en este momento y a cambio obtendrá la custodia de la niña para su cliente, además de un divorcio que las deje en una buena posición social y económica.
Lucas se topó con la mirada de súplica de Antonio, que temía que el sinvergüenza de Luís se saliera una vez más con la suya, gracias a su poder económico e incluso político.
Pero el joven abogado no se rindió.
Perdone, los tratos los hará Usted en el juzgado, no retiraremos la denuncia, sino que ejerceré la acusación particular con todo el rigor necesario, para que su representado de una vez por todas de con sus huesos en la cárcel.
El letrado entonces con la calma suficiente, se refirió a ambos.
Mi cliente se declara inocente, como ha manifestado en el interrogatorio.
Nos veremos muy pronto. Y sin más explicaciones se marchó dejándoles boquiabiertos.
Ambos coincidieron que era la técnica acostumbrada por Juan de la Osa, para hacerles pensar que tenía un plan B.
Se despidieron y cada uno se dispuso a cumplir con sus obligaciones diarias.
Lucas volvió a pasar por su casa, se duchó y cambio de ropa, no tenía ninguna reunión importante ni debía acudir al Juzgado. Así que pensó que podría trabajar en el tema de la reunión con María, además de cómo iba a plantear el asunto de la solicitud del divorcio de Silvia.
Después la llamó quedando para tomar algo en su apartamento a la hora del almuerzo. Silvia le sugirió hacer ella algo para comer, lo que a él le pareció genial, conviniendo que se verían al mediodía.
Dejaría a Lucía en la guardería y luego se encargaría de ella. Eva la niñera

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10 pensamientos en “La terapeuta.

    • Eva va ser importante pero más otra que hay por hay, Silvia como no espabile se va comer dos roscas.
      Jo bastantes personajes aparecen,terminaré publicándola aparte entera si soy capaz de acabarla, porque de tres en tres folios esto es largo.
      Porque cada vez llega mas vasca, así que ya veré.

      Un besote

      Le gusta a 2 personas

  1. Esto va de mal en peor. Huy perdón, quiero decir que cada vez se pone más interesante.
    Si en el tiempo hay una recopilación de los relatos y los unes en una historia completa quedara cojonuda.:) Un abrazo.

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